Ayotzinapa, nos faltan 48


Por: Sarai Reyes

Históricamente las normales rurales han sido atacadas y eliminadas por el gobierno mexicano. De las 35 que llegaron a existir sobreviven 16, entre ellas Ayotzinapa. Las constantes represiones se han salido de control hasta llegar al asesinato de estudiantes. Ayotzinapa lo ha vivido en carne propia, primero dos homicidios en 2011 y tres en 2014, ambos hechos ocurridos durante la administración del gobernador perredista Ángel Heladio Aguirre Rivero. En total, han sido masacrados 5 estudiantes, uno más se encuentra es estado vegetativo, decenas de heridos y 43 desaparecidos. Todos los crímenes encubiertos en la total impunidad. Lo anterior, afirman los normalistas son crímenes de Estado.

En Ayotzinapa se forman los futuros docentes del estado de Guerrero, uno de los más pobres y con mayor índice de analfabetismo en México. Los normalistas rurales provienen de familias campesinas y de bajos recursos. Ubicada en el municipio de Tixtla, Ayotzinapa se caracteriza por su espíritu de lucha y combatividad. Dentro de sus aulas se han formado luchadores sociales como Lucio Cabañas Barrientos y Genaro Vázquez Rojas, de ahí la fama de ser cuna de guerrilleros. El legado socialista de este internado para varones, incita a los estudiantes a luchar contra la desigualdad social, exigir mejoras educativas, alimenticias, becas, uniformes y aumento a la matrícula estudiantil.

Las balas de Iguala

La noche del 26 de septiembre alrededor de 100 alumnos de Ayotzinapa salieron de la normal hacia Iguala, Guerrero a realizar una actividad de boteo, con el fin de recabar fondos para acudir a la marcha conmemorativa de la “Matanza de Tlatelolco”, realizada año con año en el D.F, capital de México para conmemorar la desaparición y asesinato de estudiantes el 02 de octubre de 1968, orquestada por las fuerzas del Estado mexicano. A la par de esta actividad, los jóvenes retuvieron 3 autobuses para acudir a la manifestación. Previamente habían obtenido autorización de la empresa propietaria, con la condición de no dañar las unidades.

Al salir de la central camionera alrededor de las 20:00 horas, policías municipales de Iguala, comenzaron a seguir los vehículos donde viajaban los normalistas, que se detuvieron para entablar diálogo, pero recibieron una ráfaga de balas. El autobús intentó escapar de la balacera, pero una patrulla les cerró el paso. Uno de los estudiantes que estuvo presente, narra que él y sus compañeros se replegaron y gritaban a los municipales cesaran el fuego, los que detonaron sus armas sin dar tregua.

Los jóvenes permanecieron dentro del autobús, “nosotros no llevábamos armas, ni sabemos por qué nos detuvieron, bajamos para ver qué es lo que querían, pero al acercarnos empezaron a dispararnos directamente. Lo único que nos protegía era el autobús, así que muchos nos escondimos. Entre las balas una le dio a uno de nuestros compañeros, lo hirieron en la cabeza. Después los municipales arrancaron sus patrullas y se fueron”, narra el estudiante mientras recuerda las escenas de aquella noche, pero era poco lo que podían hacer. Más patrullas llegaron y los muchachos pidieron auxilio para llevarlo al hospital. Pero en lugar de ayudarlos los subieron en camionetas de la policía estatal y se los llevaron. Actualmente el normalista se encuentra en estado vegetativo.

Cerca de la media noche, mientras se daba información a la prensa sobre lo sucedido, los disparos volvieron al lugar. Un comando armado con personas encapuchadas, empezaron a detonar armas de alto calibre contra alumnos, prensa y organizaciones sociales que ahí se encontraban. Por varios minutos el estruendo de las balas ensordeció sus oídos. El miedo hizo que se dispersaran y corrieran en la oscuridad por un paisaje rodeado por cerros. Tres estudiantes resultaron muertos. Dos quedaron en el lugar y otro amaneció cerca de donde fue la balacera. El cuerpo no tenía ojos, ni piel. Había sido desollado. Lo identificaron por la ropa que traía puesta.

A la par, un grupo de futbolistas del equipo Aguijones de Chilpancingo, también fue baleado, al ser confundido el autobús en el que se trasladaban. Un futbolista de 15 años y el chofer fueron asesinados. Otra víctima más, una mujer que viajaba en un taxi que recibió una bala perdida.
Amanecía el 27 de septiembre, los estudiantes de Ayotzinapa acudieron a denunciar al ministerio público los hechos y a recoger a sus compañeros detenidos. La sorpresa fue que al llegar las autoridades les informaron que no sabían de ningún normalista detenido. Los alumnos afirman que fueron los policías municipales quienes subieron en camionetas a sus compañeros y se los llevaron. “Ellos saben dónde están, porque ellos se los llevaron, estábamos tranquilos porque pensamos que sólo estaban detenidos, pero hasta ahora no parecen”, es el reclamo de uno de los estudiantes, que sigue en búsqueda de sus compañeros. Al realizar el pase de lista, hacían falta 57 alumnos desaparecidos. Tres días después aparecieron con vida 14 normalistas que lograron esconderse. Ahora faltan 43.

Narcoestado

Guerrero igual que otras regiones del país, es un estado donde el poder que ejerce el narcotráfico ha ido incrementando desde el sexenio de Felipe Calderón, quien declaró en 2006 la “Guerra contra el narcotráfico”. Lo ocurrido en Iguala no es un hecho aislado, casos similares se viven en Michoacán, Estado de México, Chihuahua, Sinaloa, Tamaulipas, entre otros.

El alcalde de Iguala José Luis Abarca Velázquez, fue quien dio la orden para que los policías dispararan, mientras él se encontraba en un evento político, en el que su esposa María de los Ángeles Pineda Villa se declaraba como futura candidata del PRD para ser la próxima alcalde de Iguala en las futuras elecciones de 2015.La historia del ex alcalde de Iguala que pasó de ser vendedor de sombreros de palma y huaraches en un mercado, a político empresario millonario en un corto lapso de tiempo han causado revuelo.
La familia Abarca está ligada con un grupo de narcotraficantes llamado “Guerreros unidos”, que opera en el estado de Guerrero y del que la mayoría de la familia de Pineda Villa es miembro. Abarca Velázquez está vinculado al asesinato de un líder social de Guerrero en 2013. Actualmente el ex alcalde de Iguala se encuentra prófugo de la justicia junto con su esposa.

Según las investigaciones de la Procuraduría General de la República (PGR), Abarca y Pineda Villa son los actores intelectuales de los asesinatos y desaparición de normalistas, quienes ordenaron a los policías disparar contra los estudiantes. A decir del ex gobernador de Guerrero Ángel Aguirre, “hay partes en Guerrero donde manda la delincuencia organizada”. Las líneas de investigación están encauzadas a inculpar a los estudiantes para justificar la violencia ejercida vinculándolos con miembros del narcotráfico.

El camino de la muerte

La búsqueda de los normalistas se inició con la detención de 22 policías municipales de Iguala, dentro de los que se encontraron nexos con el narcotráfico. Uno de ellos declaró que asesinó a un estudiante y lo enterró en una fosa clandestina en un paraje solitario en el municipio de Iguala. La Procuraduría General de la República (PGR), buscó el lugar y se encontraron 6 fosas con 28 cadáveres.
Durante las investigaciones, padres de los 43 normalistas solicitaron apoyo al Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) , pues no confían en ninguna autoridad municipal, estatal, ni federal. Semanas después del descubrimiento de las fosas, se declaró que no correspondían a los jóvenes según las pruebas de ADN. Los 28 cuerpos fueron encontrados en estado de descomposición, con evidentes señales de tortura y calcinados.

En lo que va de este mes si los 43 normalistas, se han encontrado al menos una decena de fosas clandestinas en los parajes de Iguala. Ante la incompetencia de las autoridades, organizaciones sociales, la policía comunitaria y la Unión de Pueblos y Organizaciones del Estado de Guerrero (Upoeg), se han dado a la tarea de buscar a los normalistas, encontrando más cadáveres en el lugar. Las pruebas de ADN están en proceso.
La incertidumbre que viven las 43 familias aumenta cada vez que se escucha a través de los medios de comunicación que han encontrado más cuerpos, más muerte. El descubrimiento de estas fosas ha dejado al descubierto el agujero negro en el que se encuentra inmerso el estado de Guerrero.
Ahora, en un basurero de Cocula, municipio aledaño a Iguala, se han encontrado restos humanos, se presume de nuevo que son los normalistas rurales, según testimonios de los policías detenidos.

Ayotzinapa, en pie de lucha

¡Porque el color de la sangre jamás se olvida, los masacrados serán vengados! Es la consigna que emerge de las gargantas indignadas de los normalistas de Ayotzinapa y los padres de los jóvenes desaparecidos y asesinados. A una sola voz, exigen justicia. A más de un mes de los hechos, han llegado al límite.
Dentro de la Ayotzinapa se vive un clima tenso, cada minuto se esperan noticias sobre los estudiantes. Las familias de los 43 jóvenes se han trasladado a la normal rural con la esperanza de que lleguen sus hijos, y para apoyar en las acciones realizadas en la búsqueda de los mismos. Pasan las noches en vela. No pueden dormir y cuando lo hacen, es sobre pedazos de cartón que tienden en el piso de las aulas que ahora se han improvisado como dormitorios. La comida es apenas sopa y frijoles que han llegado a la escuela por parte de donaciones de organizaciones sociales y del pueblo solidario. Las donaciones se han extendido a ropa, pues las familias viven dentro de la escuela.

Los padres no pierden las esperanzas. Sin embrago, han declarado: “estamos cansados que nos sigan ignorando, y que sólo sepamos por televisión que andan buscando muertos a nuestros hijos…de aquellos, –el gobierno- sólo recibimos un trato indigno que raya en el desprecio y la indiferencia…nada nos garantiza que la información que proporcionamos al gobierno no se volverá en nuestra contra o que los datos personales que se asientan en los expedientes, serán utilizados para que los agresores nos ubiquen y atenten contra nuestra vida. Ya se nos agotó la paciencia”. Los padres no aceptan la muerte de sus hijos hasta que vean sus cuerpos, la búsqueda no es en muerte, es en vida.

Los alumnos han protestado por la desaparición de sus compañeros, lo han hecho de forma pacífica realizando marchas en todo el estado. En otros casos, de manera radical incendiando el Palacio de Gobierno de Chilpancingo y el de Iguala. La toma de casetas para recabar fondos para el movimiento estudiantil, ya que el Estado les ha retirado el apoyo que recibían para el comedor escolar, entre otras. Guerrero es una olla de presión puede explotar en cualquier momento.

En los estados en los que se encuentran ubicadas las 15 normales rurales restantes, se han realizado actividades de protesta como marchas, tomas de caseta y de instalaciones de medios de comunicación en solidaridad con la normal de Ayotzinapa. En la capital del país, se han realizado diversas marchas, la más sobresaliente de ellas “Una luz por Ayotzinapa”, donde miles acudieron a brindar su apoyo y solidaridad a las familias y alumnos de Ayotzinapa. Personas de todas las edades llenaron las calles de Paseo de la Reforma, la avenida más importante del D.F, con pancartas y consignas de exigencia de justicia y repudio ante los lamentables sucesos. El pueblo mexicano ha sido capaz de salir a las calles. Es quizá la marcha más grande de los últimos años en el país. Se calcula que asistieron poco más de 150,000 personas.

México, país de impunidad

El presidente de México, Enrique Peña Nieto, tardó diez días en dar un posicionamiento ante las desapariciones forzadas de estudiantes, hasta el día once, el gobierno federal tomó cartas en el asunto.
Canceló la gira programada a estados de Guerrero y se ha limitado a declamar discursos que ya nadie se los cree. La situación no ha sido controlada, porque el Estado mexicano no puede garantizar a sus ciudadanos una garantía fundamental: la seguridad. A estas alturas, cualquier persona, puede salir de su casa y no volver. Ayotzinapa no es un caso aislado. Diariamente en el país desaparecen personas sin que nadie sepa dónde están.

A un mes de la desaparición forzada de normalistas. Lo único que el Estado ha hecho es detener a policías y buscar en fosas clandestinas restos de normalistas. El alcalde de Iguala y actor intelectual sigue libre. La ciudadanía de Guerrero ha logrado la destitución del gobernador Ángel Aguirre Rivero, del cual se exige juicio político, sin embrago no se han tomado cartas en el asunto.

Peña Nieto “brinda su apoyo” sólo de palabra, porque los hechos dejan mucho que pensar. El pueblo mexicano está harto de las injusticias y la infinidad de casos sin resolver. Esperamos que este caso no quede impune como en el 68, donde el Estado mexicano también asesinó y desapareció a estudiantes. No queremos que se repita la misma historia.

 

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Las normales son un peligro para Mèxico: diputado del Panal

Morelia, Michoacán.-Las escuelas normales de todo el país son un peligro para México, de allí podrían salir nuevos revolucionarios como Lucio Cabañas o Genaro Vázquez, más en un momento como este cuando hay descontento social general, consideró el ex dirigente de la Sección 18 del SNTE, Sarbelio Molina.

El ahora diputado michoacano por el Panal, reprochó el semillero de insurrectos en que se pueden convertir estos espacios de educación pública, y lejos de considerar que ser revolucionario puede llevar a un mejor país, advirtió que se debe tener mayor vigilancia a esas normales para que su espíritu combativo no suplante a los motivos educativos que son los únicos por los que deberían estar en las normales.

De lo contrario, advirtió que si no se pone un freno a los normalistas, éstos podrían sumarse al fenómeno de manifestaciones de inconformidad social que se vive en toda la geografía de México, y podría llevar en uno de sus puntos más graves, en una guerrilla.

“Recordemos que las guerrillas en este país iniciaron en el estado de Guerrero con dos profesores: Lucio Cabañas y Genaro Vázquez Rojas, que fueron maestros rurales egresados de escuelas normales”, refirió el ex profesor.

El legislador michoacano sugirió incluso que el caso de Ayotzinapa, Guerrero pudo deberse a ajustes de un grupo criminal con el que los normalistas pudieron haber tenido un vínculo, “desde que se especula que fue un grupo criminal el que los ejecutó, hablaría ya de hay intereses extra educativos”, refirió el fiel seguidor de la presa Elba Esther Gordillo.

Y aunque reconoció que tanto la escuela de Ayotzinapa como la de Tiripetío y otras de Oaxaca, han sido siempre muy combativas, se debe vigilar más a sus muchachos y sus deseos de querer cambiar el país; porque el Estado Mexicano les está dando educación gratuita, y no se vale que ellos se dediquen a otro tipo de actividades”, declaró el político en un franco reproche contra las actividades de protesta de los estudiantes normalistas.

Para el ahora diputado, las protestas de los normalistas ni siquiera estarían sustentadas en desatinadas políticas públicas, para el que alguna vez fue maestro las normales son “espacios donde los grupos no afines al Gobierno buscan obtener gente para sus propios movimientos”.

La solución para contenerlos, dijo debe ser con una estrecha colaboración entre los gobiernos del Distrito Federal, de los Estados de Oaxaca y Guerrero, “porque lo que está ocurriendo en las normales y en el Politécnico Nacional, es un caldo de cultivo que puede derivar en un movimiento social similar al levantamiento de los Zapatistas en Chiapas”.

 

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Exigen justicia para Ayotzinapa

Por : Sarai Reyes

El pasado viernes 03 de octubre cientos de normalistas junto con los padres de los 43 estudiantes desaparecidos de la Normal Rural de Ayotzinapa realizaron una marcha silenciosa en calles de la capital del estado de Guerrero.

Cargando ataúdes de color negro y rojo con la leyenda ¿Cuántos más? Las miradas tristes de los manifestantes se observan por las calles de Chilpancingo. Es de noche, con antorchas alumbran el camino que ahora está oscuro. Nadie dice una sola palabra, los huaraches de los padres de familia campesinos marcan paso a paso un sentimiento. Se siente tristeza, rabia, ganas de llorar.

Al llegar al monumento “Jóvenes masacrados” una placa resguarda los nombres de los que igual que ellos fueron estudiantes que lucharon hasta el final. Se enciende una veladora por cada uno de los estudiantes que nos hacen falta, son 43. Se pide a los asistentes 1 minuto de silencio. Con el puño izquierdo en alto, los normalistas se muestran firmes en su lucha, indignados exigen justicia. En sus playeras color blanco se observan manchas de pintura roja que semejan heridas de bala, de las cuales brota sangre. La sangre que ha hecho correr la policía en Guerrero, la policía de Iguala. Sangre de estudiantes.

A 8 días de los lamentables hechos en Iguala lo mínimo que se exige es justicia. “queremos a nuestros compañeros de regreso y con vida” dice uno de los estudiantes del Comité Estudiantil, otro de sus compañeros se une al reclamo y expresa su indignación ante las perversidades que están pasando en el estado de Guerrero.
La caminata sigue hasta llegar al . Las antorchas parecen apagarse, pero al juntarse todas al mismo tiempo vuelven a encender, como cuando los normalistas se adhieren a la exigencia de justicia. Ya en la explanada principal las voces de los estudiantes se unen en una sola para gritar con todas sus fuerzas “Porque el color de la sangre jamás se olvida… los masacrados serán vengados” su voz se escucha en los alrededores, es imposible que pasen desapercibidos. Son los normalistas. Son de Ayotzinapa. Los que declaran que no van a descansar hasta que aparezcan sus compañeros, hasta que aparezca la parte que le hace falta a la Normal.

Los 43 estudiantes de Ayotzinapa que salieron rumbo a Iguala, no han vuelto a la Normal, de donde salieron el 26 de septiembre para realizar una actividad de boteo. La pregunta es ¿Cuándo van a regresar?.

Exigen justicia padres y compañeros de los 43 normalistas desaparecidos

¿Por qué Ayotzinapa?

Por: Sarai Reyes

¿Qué habrán hecho aquellos estudiantes para que les fuera como les fue? Parece sorprendente pero es la pregunta que una ciudadana del D.F me hizo cuando le entregaba un boletín de prensa redactado por la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa, durante la reciente marcha del pasado miércoles 08 de octubre que inició en el Ángel de la Independencia y concluyó en el Zócalo de la Ciudad de México.

Mi asombro ante tal cuestionamiento fue inminente, no podía creer lo que estaba escuchando. Mi respuesta fue: “ahora resulta que si nos matan y desaparecen es culpa nuestra”. La señora me miró un tanto confundida y dijo: “está raro… ¿no?” , como insinuando que los estudiantes se lo buscaron. Insistí diciendo que todo es culpa del gobierno que toma nuestro cuerpo, nuestros pensamientos e ideales, nuestra vida como si fuéramos unos muñecos de papel a los cuales puede desechar sin tener el menor remordimiento, sin ninguna represalia. Sin que nadie alce la voz.

Somos las piedras en su camino. Los rebeldes que luchamos por lo justo. Los que no nos pasmos horas viendo las telenovelas. Los que no le creemos a Televisa y Tv Azteca pues sabemos su función en los medios. Los que queremos un país libre, justo y sin violencia. Sólo somos eso. Los que no nos conformamos con las migajas que nos quieren dar. Los que creemos que todo puede cambiar si nos unimos a una misma lucha. Los pobres, los de abajo, los que la hija de Peña Nieto llama “prole”. Nosotros somos eso. Los que ganamos el salario mínimo. Los que trabajamos en el campo. Los estudiantes que se van comunidades alejadas a enseñar a leer y escribir a la población que al igual que nosotros es pobre. Somos los que decimos ¡basta! ante las injusticias propias y ajenas. No somos delincuentes, ni somos asesinos.

Yo no me pregunto ¿Qué habrán hecho aquellos estudiantes para que les fuera como les fue?, yo me pregunto ¿Por qué Ayotzinapa?, ¿Por qué otra vez el normalismo rural? ¿Qué pudo ser tan grave para que pase lo que está pasando? Nada justifica estos hechos. Nada. ¿Qué necesita el pueblo de México para ser menos apático, menos insensible, menos individualista? Es hora de abrir los ojos a la horrible realidad que está en nuestras puertas. No estoy en Guerrero, pero como me duele todo esto. No son mis familiares, pero como me llena de rabia la impunidad del Estado. No conozco a ninguno de ellos, pero ellos para mí son parte de esta sociedad, y tienen el mismo derecho que tú y que yo a la vida. No sé sus nombres, pero espero su regreso. No puedo permanecer como un robot sin sentir ira, sin sentir dolor, sin sentir tristeza. Sin actuar. Nadie merece ser lastimado por pensar diferente, por luchar ni por expresarse. Nadie merece lo que pasó en Ayotzinapa.

No podemos hablar de justicia

En entrevista con el Delegado Nacional la Normal Rural de Ayotzinapa Emilio Guillèn, nos comentò que despuès de los hechos sucedidos el 12 de diciembre de 2011, la justicia no ha llegado, pues los actores intelectuales y materiales viven en total impunidad.

Sarai Reyes: ¿Què acciones ha emprendido la Normal para exigir justicia por los hechos del 12 de diciembre?

Emilio Guillèn: hablar de justicia, no podemos hablar de injusticias y corrupción que el estado de Guerrero, esto porque el caso del 12 de diciembre fueron arraigados dos policías presuntos culpables de la muerte de nuestros compañeros, apenas no hace mucho tiempo fueron puestos en libertad.

SR: ¿Què es lo que dice el gobernador sobre este hecho?

EG: años atrás cuando se dio el caso del 12 de diciembre de 2011, el gobernador Ángel Aguirre Rivero decía y presumía que él era el más interesado en que este caso no quedara en términos de impunidad en términos de corrupción, y que es lo que vemos el día de hoy que los policías que habían sido arraigados por la muerte de nuestros compañeros caídos en esta movilización en la Autopista del Sol, ahora como por parte de magia se encuentran libres y sin ningún cargo.

SR: ¿Han realizado acciones polìticas ante este acontecimiento?

EG: realizamos una marcha cuando nos dimos por enteados que estos supuestos culpables fueron puestos en libertad realizamos una marcha junto son los padres de Gabriel y de Jorge Alexis, de la capital de Chilpancingo y hasta el cerezo donde pusimos unas coronas de flores que llevaban los nombres de Gabriel Echeverría, esto fue algo simbólico para demostrarle a ellos de una manera pacífica, que el 12 de diciembre no lo hemos olvidado.

SR: ¿Què opinas del papel del actual gobierno del estado?

EG:es una gran contradicción de ellos que dicen y presumen que son aptos para ocupar estos cargos , cuando ellos dijeron que se iba a proporcionar toda la información para que se aclarara este hecho y ya terminando la reacción y la participación del Estado han sido, para atender las demandas estudiantiles y apoyando la corrupción y la impunidad en el estado de Guerrero,el mismo gobernador, se supone que son personas aptas para desenvolverse en esos cargos, pero tal parece que a esas personas se les ha olvidado de dónde vienen y quién los puso ahí, quien los puso en esos cargos es el pueblo cuando no solamente nosotros como normalistas nos organizamos, sino también las organizaciones sociales se han tenido que movilizarse a falta de respuesta a sus peticiones.

Los hechos dicen màs que mil palabras, a pesar de que en el discurso del gobernado Àngel Aguirre se manifiste la reparaciòn de los daños, y se simule que se siguen las recomendacioens de la CNDH, el caso 12 de diciembre sigue siendo un caso màs que se ha quedado archivado y que las autoridades del estado de Guerrero parece no quiern solucionar, hasta la fecha no hay culpables por este hecho y tampoco se tiene la intenciòn de encontrarlos.

¿Qué es Ayotzinapa?

Con el fin que la población campesina del estado de Guerrero, y estados aledaños tuvieran más oportunidades de desarrollo y al mismo tiempo hacer de los futuros egresados maestros conscientes de su realidad inmediata, es decir consientes de las necesidades que se viven en las regiones del Estado de Guerrero se consideró indispensable la creación de una Institución capaz de alfabetizar esa regiòn.

La Escuela Normal Rural Raúl Isidro Burgos, es una de las primeras Normales Rurales que se abrieron en el país. Fue creada el 2 de marzo de 1926; en primera instancia como la Escuela Regional Conrado Abundes, una escuela llena de carencias, pues no contaba con mobiliario alguno, sin embargo los 27 alumnos que conformaron la primera generación se las ingeniaron en convertir cajones, piedras y tablas en sus mesas y bancos de trabajo.

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Ubicada a catorce kilómetros de distancia de Chilpancingo, capital del estado de Guerrero, actualmente su estructura es esta:

Ayotzinapa, Guerrero Foto por: Sarai Reyes Tomada: 14-10-13

Ayotzinapa, Guerrero
Foto por: Sarai Reyes
Tomada: 14-10-13

Al inicio la Institución estaba conformada por hombres y mujeres, sin embargo la escuela de tipo mixto no fue aceptado por los padres de familia. Actualmente es un internado de varones.

La matrìcula estudiantil de Ayotzinapa es de al rededor de 500 estudiantes.

Ayotzinapa, lo que no se dijo

El derecho a la información es una garantía individual establecida en la Constitución de nuestro país, por esta razón todos los que nos encontremos en este territorio, tenemos derecho a estar informados, saber la verdad de los hechos y sobre todo el origen de los mismos. En palabras de algunos comunicadores “la libertad de información” es el paso para alcanzar la democracia plena.

Para entender lo que significa la libertad a la información Jhon W. Mole explica que no debe confundirse con el de libertad de prensa, ya que este último es usado solamente para definir los derechos de los periodistas a ejercer libremente su profesión, y el derecho a la información, es el que todos como ciudadanos pertenecientes a una nación tenemos a ser informados de una forma entendible y fidedigna.

Luis Hernaàndez Navarro, periodista mexicano, coordinador de la sección de Opinión del diario La Jornada, afirma que los medios siguieron “repitiendo estos mitos de las Normales Rurales como nidos de subversión, no solamente adecuadamente dando fue de lo que sucedió de la muerte de los dos estudiantes, ni siquiera explicó, se les presentaba como si tuvieran demandas inadmisibles, treinte pesos diarios estaban pidiendo cosas como esas, eso no fue cubierta por los medios”.

Otro punto que los medios no tocaron fue el fondo de la manifestaciòn, en la que el goernador del estado Àngel Aguirre se negò a firmar el pliego petitorio que año con año entregan los normalistas, sus demandas iban desde la aprobaciòn del nuevo ingreso, hasta el otorgamiento de becas, mejoras a la instituciòn y plazas docentes.

La cobertura del hecho tuvo como premia que los estudiantes habìan propiciado los incidentes en la Autopista del Sol y que por esa razòn los policìas no tuvieron otra opciòn màs que asesinarlos porque se habìan salido de control y que los jòvenes estaban armados.

Luis Hernàndez prosigue diciendo: “para tratar de ocultar la responsabilidad del gobierno estatal y federal , tratar de responsabilizar a los muchachos de la represión, se manejó de manera muy tramposa el incidente de la gasolinera Ángel Aguirre”.

Ninguna de las hipòtesis en las que se culpa a los normalistas se ha comprobado, no se les ha podido culpar sobre el incendio de la gasolinera y segùn la CNDH los jòvenes no iban armados el dìa de la manifestaciòn.Sin embargo los medios no investigaron el hecho sino transcribieron la “veersiòn oficial”.

Si te interesa conocer màs sobre el 12 de diciemre checa esta nota de Luis Hernàndez Navarro, en la que se detallan las peticiones de los normalistas rurales.

http://www.jornada.unam.mx/2011/12/13/opinion/021a2pol